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miércoles, 25 de abril de 2012

LA CASA CON ESPEJO.

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Cuando el mundo fue creado, les llegó el tiempo a los animales de buscar casa. Los primeros en hallarla fueron los pájaros que con su vuelo rápido y su vista aguda descubrieron, antes que ningún otro animal, las frondosas copas de los árboles y allí anidaron.

Los topos asustados ante tanto entusiasmo, cavaron profundo y construyeron sus casitas en la tranquila oscuridad de la tierra. Los monos eligieron vivir en las ramas brincando de una a otra sin cesar, pues no sabían estarse quietos.

Fueron los peces los que eligieron las aguas para vivir. Algunos se fueron al río, otros a las lagunas y muchos al mar.

Bajo las hojas hicieron sus casitas muchos insectos y los caracoles les miraron sonriendo pues ellos no necesitaban buscar, ¡siempre llevan con ellos su hogar!

A la selva fueron las grandes fieras, al prado las vacas y las cabras, al valle los caballos y a las altas montañas viajaron águilas y cóndores.

Pero las ranas que, contentas con la noticia, se habían puesto a cantar, tarde comprendieron que no tenían hogar. Ya el sol se ocultaba cuando fueron al bosque y al cruzarse con un pájaro le preguntaron:

—Croac croac ¿croac crocacac?— que en idioma de ranas quiere decir:—Estimado señor pájaro, ¿podemos vivir con ustedes?

A lo que el pájaro respondió:

—Pio pio pá — que en idioma de pájaro quiere decir: —Por supuesto

Contentas las ranitas comenzaron a mover su bracitos y a saltar, pero cortas eran sus patitas y a la copa de los árboles no pudieron llegar.

—No sirve. ¡Ay! No sirve— gimieron marchándose en busca de otro hogar.

Pronto se cruzaron con un viejo topo y le dijeron:

— Croac crooc ¿croac crocacac?—que en idioma de rana, como ya saben, quiere decir: — Estimado señor topo ¿podemos vivir con ustedes?

El topo las miró, frunció el hocico y sacudió la cabeza diciendo que sí.

Las ranitas intentaron entrar en los túneles del topo, pero pronto tosiendo y golpeadas salieron de la cuevita gimiendo:

—No sirve. ¡Ay! No sirve. Nada podemos ver en la oscuridad— marchándose rapidito en busca de otro hogar.

Llegaron ya casi de noche a orillas del río y viendo tan contentos a los peces les preguntaron:

— Croacs criics ¿croac crocacac?— que en idioma de rana quiere decir: Estimados señores peces ¿podemos vivir con ustedes?

Los peces las miraron sorprendidos. Iban a negarse pues el río ya estaba muy habitado, pero viéndolas tan tristes abrieron y cerraron varias veces sus boquitas, que es la forma en que los peces dicen: —De acuerdo, vengan con nosotros.

Contentas las ranas brincaron al agua y enseguida supieron nadar. Pero...

— ¡Ay! no sirve. ¡Ay! no sirve— gimieron medio ahogadas mientras salían fuera del agua para poder respirar.

Apenadas se marcharon en busca de otro hogar.

Ya la luna redonda brillaba en el cielo cuando las ranas llegaron a las grandes piedras, de lejos vieron las cuevitas que había en ellas y contentas brincaron para llegar. Estaban por entrar cuando fieros ratones salieron de las cuevas y las miraron mal.

— Croacs cruucs ¿croac crocacac? — qué como bien imaginan, quiere decir: — Estimados señores ratones ¿podemos vivir con ustedes?

Los ratones agitaron sus bigotes, sacudieron sus colas, se pararon sobre sus patitas traseras y amenazándolas con los puños les gritaron:

—Hihih ihi hihih — que en idioma de ratones quiere decir: — ¡Fuera de aquí, Fuera!

Las ranas asustadísimas escaparon a los saltos.

La luna se ocultó detrás de los árboles y las ranitas temblando de miedo comenzaron a sollozar.

—Croac cric croac cric croac cric…

Una nube que pasaba al escucharlas se detuvo.

— ¡Qué hermosa canción, ranitas!— les dijo.

— ¡No estamos cantando, estamos llorando!— dijeron las ranas ofendidas.

— ¡Qué lindo llanto, ranitas!— dijo entonces la nube.

Y las ranas ofendidas lloraron más fuerte.

—Croac cric croac cric croac cric…

Como las ranas son muy fanfarronas, viendo que muchas nubes se reunían en el cielo a escucharlas, comenzaron a agrandar sus pechos, a alzar sus cabezas y a cantar más alto y orgullosas:

—Croac cric croac cric croac cric

Las nubes emocionadas con el canto estallaron en lágrimas y las lágrimas formaron un charco.

Una de las ranitas llena de curiosidad miró el agua y al verse reflejada exclamó entusiasmada:

— ¡Una casa con espejo!

Todas las ranas al escucharla miraron y cantaron más fuerte de puro contentas. ¡Por fin habían encontrado su hogar!

Desde entonces cada vez que unas ranitas quieren casarse y tener su propio hogar, todas las ranas se juntan a cantar, llegan entonces las nubes a escucharlas y estallan en lágrimas de emoción que pronto se convierten en nuevas casas con espejo.

Que en nuestro idioma se llaman: charcos.

© Ana Cuevas Unamuno

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