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viernes, 23 de diciembre de 2011

Mariposa mágica.

 

Un cuento de Ana Cuevas Unamuno

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A la abuela de Catalina le encanta arreglar las plantas.

—Esta es una margarita y esta otra una rosa— le dice a Catalina.

A Catalina a veces le gusta ayudar a su abuela. Otras veces no porque la pican las hormigas o se pincha con las espinas.

— ¡No me gustan estos bichos!— dice Catalina cuando la pican.

Esas veces no le gusta nada el jardín.

Otras veces no le gusta porque no tiene hamaca y ella quiere una.

Pero entonces la abuela encuentra algo hermoso: una fruta, otra flor, una piedrita, y Catalina se pone contenta y le vuelve a gustar ayudar a su abuela, aunque no pueda hamacarse.

—Mira qué hermosa mariposa— le dijo un día la abuela a Catalina y Catalina miró. ¡Era muy linda la mariposa toda roja y amarilla! ¡Y gigante!

—Nunca vi una mariposa tan grande en este jardín— dijo sorprendida la abuela y mirando a Catalina agregó en voz bajita— Debe ser una mariposa mágica.

— ¿Mágica?— exclamó Catalina —Mágica ¿cómo?

—Mágica mágica— dijo la abuela arrancando los yuyos — Casi nadie sabe pero a veces las mariposas no son de verdad mariposas, son hadas disfrazadas que traen regalos a las casas — le contó la abuela.

— ¿De verdad?— preguntó Catalina emocionada. — ¿Qué trajo?

—Eso no lo sé, tendremos que revisar el jardín o esperar para descubrirlo — dijo la abuela.

Catalina estaba un poco decepcionada, la abuela tenía que saber, para eso era abuela.

—Bueno— dijo bufando— Busquemos— y se puso a revisar todo el jardín para ver si encontraba el regalo de la mariposa.

Buscaron y buscaron pero no encontraban nada raro, nada nuevo, nada extraordinario.

—Es hora de tomar la leche— dijo la abuela y se fue a la cocina.

Catalina estaba aburrida de buscar.

—Para mi que esta mariposa era mariposa— le dijo a las flores y se fue a la cocina.

Tomo la leche y salió al jardín otra vez.

Y….

¡Oh!

Allí mismo, dónde había estado la mariposa, Catalina descubrió una hamaca roja y amarilla.

Cuando la abuela arregla las plantas, Catalina la ayuda contenta y después se hamaca y mira atenta por si viene de nuevo el hada mariposa.

©Ana Cuevas Unamuno

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