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sábado, 12 de febrero de 2011

Las tres muertes del conejo

Versión libre de cuentos populares por  Laura Devetach

Soplaban malos vientos para el conejo. Por un lado, el granjero había llenado de perros sus campitos de melones y zanahorias. Y por otro el puma estaba muy bien sentado en la zona del arroyo, que era donde crecían los mejores brotes y las raíces más jugosas.

Y el conejo tenía un hambre más grande que una vaca, más grande que la rueda del molino, más grande que la casa del granjero.

Un hambre que le ponía pálida la nariz rosadita, caídos los bigotes y todo triste el pompón de la cola. Un hambre. En fin, que le pegaba la pancita al espinazo.

Y ahí estaba el conejo, con los ojos cruzados pensando que hacer para conseguir un bocadito cuando oyó el traca - traca del carro del granjero que venía rodando por el camino. Paró las orejas y se puso a espiar, entre los pastos amarillos.

Primero sintió el olor de la miel. Después, el olor de los quesitos y después, vio, como entre nubes, bambolearse sobre el carro un tacho lleno como de oro derretido y unas bolsas repletas de quesitos que seguramente el granjero había cambiado en el pueblo por sus verduras.

- Cluic clu…..

- Cluic clu clu clu – hizo la pancita del conejo, y al mismo tiempo se le ocurrió la idea.

Ligero como un silbido corrió hacia una curva del camino del camino y se tiró con el hocico en la tierra y la cola parada, haciéndose el muy muerto.

Cuando llegó el granjero paró el carro y se bajó a mirar al conejo.

-¡Veeee!-dijo-. Un conejito muerto. Pobre. Pero no me sirve, que hago yo con tan poco conejo. Mejor no me lo llevo.

Y tomándolo con sus dos manazas lo puso a un costado del camino y siguió viaje.

El conejo pegó un salto y corrió, corrió de nuevo por un atajo y ¡pácate! Volvió a hacerse el muerto con el hocico en el suelo y la cola parada.

Traca, traca, llegó de nuevo el granjero. Paró el carro miró al conejo y dijo:

-¡Veeee! ¡Qué cosa rara, otro conejito muerto! Lástima, tan poquito conejo.

Y volvió a ponerlo suavemente en el costado del camino.

Apenas el carro hizo traca- traca el conejito que era cabeza dura, corrió de nuevo y llegó hasta la morera del camino que estaba llena de moras, y ahí nomás, ¡pácate! se hizo el muerto, esta vez con la panza para arriba.

Cuando llegó el granjero dijo un “¡Veeeeee!” muy largo y después murmuró rascándose la oreja:

-Pero, pero, tres conejitos no son tan poco conejo. Yo me llevo este y vuelvo a pie a buscar a los otros dos.

Y tomando por las orejas al conejo que seguía durito, lo puso… ¡en la bolsa de los quesos! Y se volvió camino atrás.

Ahí nomás el conejo tomó un tarro vacío que había en el carro y lo llenó de miel. Después sacó dos o tres quesitos y salió corriendo.

Pero antes de desaparecer como el viento, le dejó al granjero un puñadito de moras bien gordas por haberlo puesto tan suavemente al costado del camino durante sus muertes anteriores.

Y se fue al árbol hueco donde solía dormir la siesta y allí comió como loco miel con queso y queso con miel. Y la nariz se le puso doradita otra vez, los bigotes se levantaron uno por uno, el pompón de la cola se puso alegre, y el viento empezó a soplar como un buen viento para el conejo, hilvanando mariposas, panaderos, algunas pajitas y metiéndose entre el pelo como una mano muy suave.

En Cuentos del pajarito remendado. Ediciones Colihue de color anaranjado correspondiente a los huevos de Cuentos tradicionales de Latinoamérica.

6 comentarios:

  1. Por fin! Encontre en internet el cuento que me leian cuando era chiquita. Que feliz que estoy. Hasta recuerdo las ilustraciones del librito de Colihue, alla en Cipolletti hace 20 años atras. Que nostalgia!

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  2. Hola Natalia
    Me alegro mucho de este reencuentro!. Las historias que forjan nuestra niñez se nos hacen piel.
    Saludos

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  3. Cuento contado por Carlitos Reyes en Gral. Villegas, se fue y yo me apropiè de èl, siempre lo narro, y siempre lo disfrutan, yo sè que me sale su voz cuando lo cuento y ahora màs que nunca, què Carlitos se nos ha ido, con Susana Cañibano, mis queridos amigos, maestros, compañeros, amigos del alma para siempre...gracias por difundirlo.

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  4. cuento contado por Carlitos Reyes, querido narrador de Gral. Villegas, que un dìa se fuè, entonces me lo apropié. Siempre lo cuento y siempre lo disfrutan, sè que sale su voz en mi voz, y ahora màs que nunca, porque Carlitos se ha ido, con Susana Cañibano, mis queridos amigos, mis compañeros de ruta en los comienzos,amigos mìos del alma mìa...

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    Respuestas
    1. Aún cuando hayan partido que belleza de legado te han dejado!! Seguir haciendo rodar la historia es un modo hermoso de homenajearlo
      Cariños

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